5 de mayo de 2011

LEYVA-SIERRA ESPUÑA-MURCIA- VIA CARRILLO-CANTABELLA




Ultimamente, anda el grupo un poco de capa caída, por ciertos acontecimientos de carácter físico y personal. Así entre la lesión de Liby y alguna que otra cosilla andamos Rafa y yo, sólos, mirando la forma de seguir dándole a esto de la "conquista de lo inútil" que es lo que más nos gusta y el mejor tratamiento que conocemos para la morriña y la depresión. Y así, andábamos, de capa caída, tras la Semana Santa más sosa de los últimos años y con las perspectivas no mucho mejores de pasar el puente del 2 de mayo viendo llover tras las ventanas, cuando, así, de sopetón, se me ocurre el viernes por la tarde, aún en la oficina, con los últimos coletazos de las presentaciones al registro, mirar de nuevo las previsiones meteorológicas, cuando veo que el domingo dan bueno en Alhama de Murcia, y pienso yo para mí mismo -¿y porqué no?, locuras mayores hemos hecho- Así que cojo el teléfono, y le llamo a Rafa, -oye tío, ¿y si mañana por la mañana hago la compra, te vienes a comer a casa y por la tarde nos vamos para Murcia y le damos un tiento a la Carrillo-Cantabella que se nos quedó en el tintero en la última visita?. "Es que el lunes por la tarde tengo que salir de viaje para estar por la mañana en el curro en Cádiz" -me suelta así de sopetón. "Pues nada, -contesto yo-, llegamos, dormimos, escalamos y pá casa, ¿te parece?". "Pues visto así... ¿y que sale la Carrillo?". "Aquí pongo un estribo y se acabó, superior -le contestó yo-". "Pues bueno, pues fale, ¿a qué hora quedamos?"


Y dicho y hecho, a las siete de la tarde salíamos de Villarejo de Salvanés, dispuestos a darnos un palizón de los buenos, que si entre semana no ando con agujetas parece que me falta algo.


A las diez y media estamos en el "Jarrón de Oro", mesón a la salida de Alhama, dando buena cuenta de una cena "ligerita" antes de tirar para el pequeño parking que hay junto a la cadena donde empieza la pista de aproximación a la pared. Primera sorpresa, ¡no hay ni el tato!, completamente solos montamos la cama en la furgo y a sobar. A eso de las doce y media llegó otra furgoneta que aparcó en la zona y, con gran discreción, a dormir.

A las siete y veinte ¡arriba!, recogemos un poco, contribuímos a la repoblación de la flora local y un "frugal" desayuno de los nuestros (huevos, bacón, pan integral, fruta y café), nos pone las pilas para afrontar la jornada. Metemos los trastos en unas pequeñas mochilas y... caminito y manta.

Cincuenta minutos después estamos a pie de vía, preparándonos para comenzar esta magnífica vía cotada de 6a en el segundo y en el quinto largo, e identificada a pie de vía como de V+.



En seguida, le da Rafa al primer largo, que tras un sencillo comienzo, pero que como siempre te pilla frío, aunque rápidamente te hace entrar en calor al llegar a un pequeño diedro naranja, ligeramente desplomado que te deja bajo una panza que se supera, no sin esfuerzo, pero con buen cacho. Aún quedan unos metros de vertical diedro hasta llegar a la reunión. El resto de la vía, a excepción del tercer largo, ya no da tregua, vertical y mantenida.

El mataete, sube resoplando, pero para sorpresa general, supera el paso del desplome sin más incidencias que una desgarradora expresión de "¡mecáchis en tó lo que se menea, juerrrrrrr!"

El segundo largo es el del famoso 6a de placa, del cuál habíamos oído que tenía truco pero que ninguno de los dos fue capaz de ver dicho truco por ningún lado. Tantos pies de gato han pasado por ahí que han dejado la placa pulida como un espejo. ¡Juer, peaso de largo!, pino, pino y de pies y manos justito, justito.

Así en estas, y no sin esfuerzo, llegamos a la segunda reunión, y pensamos, "bueno, ahora viene un larguito fácil de transición para reponer fuerzas", Je, je, je. Tras atravesar a derechas el pequeño jardín que tenemos sobre la reunión, hay que coger un aéreo y fácil espolón que, no obstante, no te permite ir tranquilo en ningún momento, pues tiene toda la pinta de ir a desmoronarse en cualquier momento.
Tras "levitar" sobre esta pedrera vertical, se llega a la tercera reunión, colgada y nada cómoda, que te deja al comienzo de otro largo vertical y mantenido y de gran calidad. Salida fina de la reunión a travesía guapa a izquierdas hasta una fisura bajo un árbol, aquí habrá que hacer un poco el "mono" para subirte al árbol y quedarte bajo un pequeño desplome que puedes superar de frente o un poco más a la izquierda sin mucho mayor problema

Tras él, un diedrito de estéticos pasos, un poco de fisura, un poco de placa y ¡hale hop!, ya estamos bajo la joya de la corona. El magnífico quinto largo de esta guapa vía es la guinda a este pastel, lástima de fotos, pero, entre que sólo teníamos mi móvil y que se quedó sin batería, nos quedamos sin inmortalizar el momento. Pero no os preocupéis que yo os lo cuento para que os hagáis una idea. El largo andará por los treinta o treinta y cinco metros y comienza a la altura del techo de la "Almirante", exactamente a su izquierda, con unos finos pasos en fisura, te vas moviendo en diagonal a derechas sobre un pulido y vertical muro. Las chapas marcan el camino y, como parece lo más evidente, Rafa se fue totalmente a la derecha a una pequeña repisa junto a una fisura y un árbol que te impide progresar por ella (por eso no va la vía por ahí), cuando te quieres dar cuenta tienes que volver al muro, contando sólo con un agarre muy arriba. Rafa las pasó caninas para aguantar la puerta que te hacía el puñetero bloqueo, pero lo sacó; pero a mí me pudo, con tan mala fortuna que me golpeé el nudillo del anular derecho al caer, aún así, aprovechando la circunstancia le entré al paso de otra manera y, esta vez salió, con esfuerzo, pero salió.


Una vez superado el murito, pasos fáciles te dejan en otra jodía placa de adherencia protegida con otra chapa (la vía está totalmente equipada con parabolts) que te deja bajo la traca final, el diedro desplomado de la salida (6a) y su famoso bolo empotrado. Rafa me avisa "es duro, pero sale". Me coloco, me abro, me cierro y, cuando casi lo tengo, saco la mano derecha para bloquear y... el dolor en el dedo anular es tan intenso que es imposible cerrarlo, "no puedo tío, me duele que te cagas, y no puedo cogerme", así que no queda más remedio que tirar de recursos y, con una par de buenos tirones y una "mini tracción" (¡que gran invento!) logro superar el "bolo", el resto ya es más sencillo y los agarres y los pies abundan por todos los lados para llegar hasta la arista final de esta extraordinaria vía que hemos disfrutado en casi total soledad (sólo tres cordadas más vimos en toda la pared). La verdad es que me fastidió no haber podido rematar la faena en condiciones pero, como dice Rafa, dos metros no oscurecen doscientos. Mientras bajábamos, la mano aprovechaba para hincharse pero, afortunadamente, aunque aún me queda algo de dolor residual, creo que no impedirá que, este fin de semana, volvamos nuevamente a las andadas y, como dice aquél, ¡que no falte!.


Y ya os imagináis el resto, bajada por la canal. Llegada a la furgo, recogida, pitillito y a comer al "Jarrón" y luego, pues otros 450 kilómetros de nada para llegar a casa a las diez de la noche, justito para llegar a la cena (je, je, je). En fin, que espero que esta nueva aventurilla os haya gustado y entretenido un ratillo, que es de lo que se trata. Ya veréis ya, el día que aprenda a escalar los "peaso" de reportajes que os voy a colgar. Je, je, je.


Salud, amigos.

4 comentarios:

  1. Si señor, esas locuras son las que nos mantienen vivos cuando el ánimo decae. Enhorabuena por aprovechar el tiempo.
    Un saludo de Krispin (VC)
    PD.: No sabía que tenías blog, hasta que he mirado en tus datos de via clásica.

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  2. Muchas gracias Krispin, es un placer verte por aquí. Menos prozac y más aventura, ja, ja ja.

    Un abrazo.

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  3. Wenas Josefer !!
    Cómo dice Krispín, desconocía de tu blog. En mi caso, hasta que has comentado en el mío, jejeje.
    Buena descripción de la ruta. Si bajo a finales de este mes, es una buena candidata ;-)
    Nos vemos por donde siempre, salu2.

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    1. Hola Diego, ¡qué sorpresa verte por aquí! La verdad es que últimamente entro poco por aquí, ya que este blog fue una iniciativa de los tres "carburantes" (Rafa, mi hija Liby y yo), pero desde que Rafa se marchó para Ecuador la verdad es que, todo lo nuevo no me ha parecido bien pasarlo por aquí.

      No obstante, me estoy replanteando retomarlo como algo propio.

      Me alegro de leerte, a ver si nos vemos pronto.

      Salu2

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